Copiar y pegar
La información ya existe, pero moverla de una herramienta a otra sigue dependiendo de una persona.

Conectamos tus sistemas, automatizamos procesos y diseñamos agentes para que el trabajo avance y tu equipo decida donde importa.
Un correo que alguien vuelve a introducir en el CRM. Un documento que espera una aprobación. Una respuesta que depende de encontrar a la persona adecuada. Ahí empezamos a trabajar.
La información ya existe, pero moverla de una herramienta a otra sigue dependiendo de una persona.
El trabajo se detiene mientras alguien pregunta, recuerda, comprueba o espera una aprobación.
Cada cambio de equipo obliga a explicar de nuevo qué ocurrió y qué debe pasar después.
AI First es nuestro programa para decidir dónde aplicar IA, implantar el primer proceso y acompañar su evolución. Empezamos por tu operativa: qué entra, quién interviene y qué resultado necesita la empresa.
Qué incluye AI FirstMapa, prioridades y hoja de ruta
Integraciones, pruebas y puesta en marcha
Calidad, mantenimiento y adopción
Explora situaciones que pueden convertirse en un primer proyecto. Son ejemplos ilustrativos: el alcance y los controles se definen con tus sistemas y tu equipo.
Una petición entra por correo. El sistema recoge los datos, detecta lo que falta y prepara el siguiente paso para la persona responsable.
Elegir este procesoLa persona decide
Aprobar excepciones y cambios fuera de las reglas acordadas.
Qué mediríamos
Tiempo de ciclo, solicitudes completas y trabajo pendiente.
Estas capacidades forman parte de AI First. También pueden abordarse por separado cuando el proceso ya está definido.
Conectamos tareas repetidas entre tus herramientas: recibir, comprobar, actualizar y avisar. Cuando unas reglas resuelven el trabajo, no hace falta añadir un agente.
Diseñamos agentes para interpretar información, preparar trabajo o ejecutar acciones delimitadas. Definimos sus fuentes, herramientas permitidas y cuándo deben acudir a una persona.
Revisamos cómo conectar CRM, ERP, correo y documentos. Ordenamos las fuentes que necesita cada proceso, sus permisos y quién mantiene la información al día.
Acompañamos a quienes van a utilizar el sistema. Documentamos la operativa, revisamos incidencias y ajustamos el proceso cuando cambian las herramientas o el negocio.
Cada fase tiene un alcance, entregables y una decisión de continuidad. La primera implantación se acota para poder comprobar su utilidad antes de extenderla.
Entendemos el proceso con quienes lo ejecutan y revisamos casos reales para decidir qué implementar, qué preparar y qué conviene posponer.
Construimos el recorrido, probamos casos representativos y acordamos cuándo está listo para usarse.
Observamos lo que ocurre en uso, resolvemos fricciones y decidimos qué mejorar después.
Un sistema útil necesita límites comprensibles. Diseñamos desde el principio qué puede hacer, qué debe registrar y cuándo tiene que pedir ayuda.
Acceso a las fuentes y acciones necesarias para cada tarea. Las decisiones con impacto se someten a los controles acordados.
Lo que no encaja en el flujo se deriva con contexto a una persona. Un error no debería convertirse en una cadena de acciones silenciosas.
Separamos implantación, licencias, consumo, revisión humana, mantenimiento y formación para evaluar el coste completo, no solo el de una llamada a un modelo.
La visión de Neuron Hybrid incluye una plataforma web y una app iOS para seguir procesos, revisar excepciones y coordinar decisiones. Forman parte de la evolución del producto; todavía no están disponibles.
Primero revisamos las que utilizáis y sus posibilidades de integración. El objetivo es aprovecharlas cuando tenga sentido. Si una conexión requiere cambios, permisos o un servicio adicional, se identifica antes de implantarla.
No. AI First puede empezar por un proceso con un responsable y un resultado claro. La hoja de ruta ordena las siguientes oportunidades; no obliga a ejecutarlas todas.
Depende del proceso, sus sistemas, el volumen y las comprobaciones necesarias. Delimitamos el alcance antes de presupuestar y distinguimos el trabajo de implantación de licencias, consumo y mantenimiento.
La disponibilidad de datos, los accesos y la complejidad del proceso condicionan el calendario. Lo acordamos al delimitar el proyecto, con hitos verificables en lugar de un plazo universal.
Definimos pruebas, límites y puntos de revisión. Los casos que activan los controles acordados se derivan a una persona. Revisamos también muestras para detectar fallos que esos controles no identifican.
Acordamos una línea base y medimos calidad, tiempo de ciclo, revisión humana y coste completo. Liberar tiempo no equivale automáticamente a ahorrar dinero: contrastamos el resultado con el uso real.
El alcance de mantenimiento y evolución se acuerda con el proyecto. Deben quedar claros los responsables, las conexiones a revisar, el tratamiento de incidencias y las condiciones de salida.
No para empezar a revisar el proceso. El diagnóstico identifica qué información falta, qué fuentes son fiables y qué preparación hace falta antes de automatizar.
No necesitas una lista de herramientas. Necesitas identificar un trabajo que merezca hacerse de otra manera.
Encontrar mi primer proceso